El mundo de las Redes Sociales está encendido por culpa de Mark Zuckerberg. Hace un par se semanas escribí un artículo sobre el nuevo algoritmo de Facebook que tuvo repercusión y provocó algunos comentarios interesantes (por cierto, ya sabes que si quieres hacer tu comentario a este artículo, sólo tienes que dejarlo al terminar su lectura).

Entre algunos de los comentarios se argumentaba que las Redes Sociales, Facebook en ese caso, eran privadas y que el dueño podía hacer con ellas lo que deseara y poner las normas de juego que considerara oportunas. Esta idea me hizo reflexionar y, aunque aún no lo tengo del todo claro, me gustaría contestar con todos vosotros a la pregunta: ¿De quién son las Redes Sociales? Para, a continuación contestar a otra que yo me planteo: ¿Existe la libertad en las Redes Sociales? ¿Son un campo de concentración o una concentración de personas?

Como siempre, os dejo el video de este artículo por si preferís escucharlo en vez de leerlo. Y, por cierto, si lo veis, suscribíos al canal. Os lo agradeceré eternamente 😜.

¿DE QUIÉN SON LAS REDES SOCIALES?

Como os digo, he estado dándole vueltas al asunto y, aunque sigo teniendo mis dudas, os voy a dar mi respuesta. Si hablamos de las Redes Sociales en términos generales, yo creo que es un espacio de la gente, de todos nosotros. El concepto de Redes Sociales a todos nos evoca ese espacio en el que nos encontramos para hablar o debatir y todo ello en un marco de total y absoluta libertad, tanto de estancia en ese espacio como de expresión.

Pero si vamos al análisis de cada una de ellas, está claro que al abrigo de se concepto general, han surgido redes sociales que tienen un dueño y son una empresa privada que, lógicamente, quieren buscar a final de mes su beneficio económico. Por ejemplo, Mark Zuckerberg se forra con Facebook a costa de conocer hasta el mas íntimo de nuestros gustos. Porque, no nos olvidemos, que conocer los gustos de millones de personas es el mayor valor de Facebook.

Vale, entonces tenemos un concepto general de un espacio de encuentro de personas en absoluta libertad que luego es aprovechado por empresas para crear espacios privados ¿con libertad? Aquí entramos en la segunda pregunta de mi artículo.

¿EXISTE LA LIBERTAD EN LAS REDES SOCIALES?

Aquí sí que lo tengo claro y mi respuesta es, rotundamente, no. No existe un espacio en el que más se hable de libertad hasta el extremo de que se enarbola este término como bandera y menos libertad haya. Volviendo al ejemplo de Facebook, yo diría que el amigo Mark ha creado un campo de concentración lo que siempre nos vendió como un espacio para la concentración de personas.

Se supone, aunque es mucho suponer, que las Redes Sociales son el mayor espacio de libertad de expresión y de comunicación que puede existir… Así se nos vendió a todos en sus inicios, me imagino que con el fin de que nos abriéramos nuestro perfil y facilitáramos todos nuestros datos y gustos personales. Este sí que es El Dorado que está haciendo de oro a más de uno ( y no miro a nadie, Mark…). Y, efectivamente, esa libertad existió hasta que el Sr. Zuckerberg decidió lo contrario. Porque no hay mayor cadena en las Redes Sociales que el denostado algoritmo de Facebook.

¿Que por qué estoy en contra del odiado (por mi parte) algoritmo de Facebook? Muy sencillo. Cada usuario es muy libre de seguir o no a una empresa en Facebook. Hasta aquí, todo libertad. Sin embargo, una vez que decido ser fan de la página de una empresa, viene Mark y decide por mí si puedo o no puedo ver los contenidos de esa empresa a la que he decidido seguir ejerciendo mi libertad. Facebook limita mi decisión y decide por mí cuando puedo ver o no los contenidos de esa empresa. ¿Eso es libertad? Eso son unas cadenas más grandes que las que llevó el Conde de Montecristo.

¿Por qué tiene Facebook que decidir qué puedo o no puedo ver en mi muro? Los ingenieros de Facebook decidieron que no soy mayor de edad y que tienen que protegerme de tantas noticias y ofertas que me llegan a mi muro. Así que ya se encargan ellos de discriminar lo que me interesa y lo que no. ¿No sería más lógico que me dejasen esa decisión a mi? Si me agobian los post de una empresa, ya dejaré de seguirla (ejerciendo de nuevo mi libertad). Si una empresa me bombardea a publicidad, tardaré microsegundos en darle al “Ya no Me Gusta”. Porque soy inteligente y tengo (se supone) la libertad de decidir qué quiero ver y que no quiero ver en mi muro. No olvidemos que Facebook será de Mark, pero mi muro es mío y sólo mío. Quiero decidir lo que quiero ver o no en ese pequeño espacio que me “regala” Facebook a cambio de obtener todos mis datos, gustos e intereses. Buen negocio, ¿no os parece?

“PAPÁ” ZUCKERBERG

Sí, Mark Zuckerberg debe ser la única persona del mundo que puede presumir de tener millones de hijos, porque a todos nos trata como tales. Ejerce esa “patria potestad” que él mismo se ha arrogado para cuidarnos y decidir qué podemos y qué no podemos ver. Sólo él tiene la opción de dejarme ver la oferta de la empresa a la que decidí seguir, precisamente para eso, para conocer sus ofertas. Y no, no me vale aquello de que si interactúas te lo enseña y si no, no. Y no tiene valor por dos razones. Primero porque yo, en mi supuesta libertad, decido si quiero darle al Me Gusta o no a las publicaciones de la empresa y esto no es óbice para que quiera conocer sus ofertas. Y en segundo lugar porque con la inminente llegada de Facebook Zero, prácticamente me dejarán a oscuras de las noticias de todas esas páginas a las que he decidido seguir… o dejar de hacerlo, pero yo decido.

(Por cierto, es que es mirar la foto y pensar si no se estará riendo de todos nosotros).

CONCLUSIÓN

No parece sencillo dilucidar de quién son las Redes Sociales. ¿Son de todos los que las alimentamos? ¿O son de sus creadores? ¿Podrían existir las Redes Sociales sin las personas? ¿Tendríamos Redes Sociales si no hubiera empresarios que las crearan previamente? El concepto de Redes Sociales es comparable al ágora griega donde se reunían a hablar. Salvo que quienes nos vendieron esa idea, decidieron un día ponerle puertas a la plaza y decirnos al entrar con quien podemos hablar y con quien no.

Lo tengo claro, las Redes Sociales, y Facebook como mayor ejemplo, se han vuelto un campo de concentración o una cárcel amparándose en la necesidad de darme protección en el espacio en el que se reúnen a hablar las personas. El algoritmo cercena mi libertad hasta puntos insospechados.

Y entonces me pregunto, ¿por qué sigo en las Redes Sociales? ¿Por qué continuamos millones y millones de personas en la cárcel de Facebook pudiendo salir de ella cuando queramos? Seguiré reflexionando, aunque creo que este punto no le toca a un periodista como yo. Habrá que dejarles esta reflexión a los grandes filósofos y pensadores de nuestro país. Si es que ellos son capaces de dar con la respuesta…

¿Y tú, qué opinas?

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