Ya sabéis que me gusta contaros mis pequeñas tonterías del día a día relacionadas con esta bendita profesión que hemos elegido de Community Manager. Pues a lo que voy, el otro día estaba disfrutando de un plácido sueño, el sueño de un Community Manager podríamos llamarlo al contároslo en este blog. El caso es que, como todos los días, a las siete sonó el despertador. No soy muy de remolonear, más al contrario, así que de un salto me levanté, me puse un café y me senté delante del ordenador. Todo muy rutinario. Pero este día que os cuento comenzó pronto a ser especial y lo iba a descubrir enseguida.

el sueño de un community manager

Habían pasado pocos minutos desde que había abandonado lo que he llamado el sueño de un Community Manager y algo raro noté en mi cuerpo, concretamente en mi cabeza. Llevaba sólo un sorbo de café y ya las ideas bullían y surgían de forma espontánea los temas para los posts de los clientes. Era una tormenta de ideas casi imparable, hasta el punto de que me llegaba a agobiar. Comencé a escribir como un loco porque no todos los días se tienen ideas tan brillantes de forma espontánea. “Con esto lo peto hoy en Facebook”, pensaba. Era un río de creatividad desbordante.

Hasta tal punto llegaba la inspiración, que decidí copiar algunas ideas en un folio (sí, en algunos aspectos sigo siendo un poco troglodita y me gusta el boli y el papel). Sí, hoy me faltaban folios para escribir las ideas. Sin duda, no era el día del temido miedo al folio en blanco. Pero volviendo a lo que iba, ya sabéis que nuestra vida solitaria delante del ordenador (al menos a los que trabajamos en casa como freelance), nos impide hablar con nadie cara a cara a no ser que vayamos a buscar la conversación a la calle. Y eso hice.

Mis pies iban solos al igual que mi cabeza y en la calle seguía generando nuevas ideas para posts y tuits. Era feliz. Incluso me vinieron algunos temas interesantes para un par de blogs de unos clientes en los que estoy trabajando ahora. Ya sabes, unos días te toca ponerte el disfraz de profesor, otros el de cocinero, otros el de Community Manager… Todo sea por hacer unos artículos en condiciones en el blog de los clientes. El caso es que el otro día tenía claro de qué escribir en cada blog. Era increíble. Hice memoria, incluso, en lo que había cenado el día anterior, ya que si tenía algo que ver con mi creatividad, sería cuestión de cenar los mismo de lunes a jueves, pensé para mis adentros.

Mis pies me encaminaron a casa de mi padre. Si tenía que hablar con alguien, lo haría con mi progenitor. Como siempre, me preguntó cómo me iba todo y qué tal en el trabajo. Sin embargo, en esta ocasión noté algo extraño en su mirada. Era, como os diría… como más viva y despierta.

  • La verdad es que todo va bastante bien -contesté a su muestra de interés por mi trabajo-. Sigo esculpiendo mi Marca Personal (porque se esculpe, no se trabaja). Ya te comenté que era una laguna que tenía. Pero no tengo mucho tiempo porque ya sabes que tengo que trabajar cada día las Redes Sociales de mis clientes y escribir los artículos de sus blogs. Pero bueno, entre, post, tuit y artículo, voy poniendo al día mis perfiles y currándome mi “personal branding”.
  • Es importante que no descuides tu Marca Personal porque debes dejar rastro de lo mucho que sabes y de lo bien que estás trabajando las Redes Sociales de tus clientes. Por cierto, a ver cuando me ayudas con mi perfil de Facebook, respondió mi amado padre.

Ojiplático… Así me quedé… Y no era para menos. Seis años llevaba hablando con mi padre de mi trabajo… como quien cuenta su vida a una pared. Pero hoy era el día. Hoy todo era distinto.

  • No te preocupes, papá, la semana que viene vengo y abrimos tu perfil de Facebook. Un nuevo cliente para mi amigo Mark, le dije de broma.

Tras un rato de conversación, decidí volver a casa. Tenía mucho trabajo pendiente y cada vez menos horas por delante (no sé si os suena de algo). Pero, de pronto:

🎼🎵🎶 Subiendo pa’ abajo, bajando pa’ arriba
perdiendo imperdible que tu no querías
que a gusto en tu colchón bañado en sudor

me encuentro a la luna, que estaba dormida
estas no son horas, pregúntale al día
que vamos a hacer hoy pa’ darle color, color!

ey chipirón,
todos los días sale el sol chipirón
todos los días sale el sol chipirón
todos los días sale el sol 🎼🎵🎶

No, no me he vuelto loco, es mi móvil, que tiene esta canción como tono de llamada desde hace seis años. Lo puse por aquello de animarme, y se ha vuelto inseparable, y mira que mi hijo me da el follón para que la cambie de una vez…

Bueno, tras este pequeño impás, sigo con mi día especial. Como os digo, sonó “el chipirón” en el móvil. En ese momento miré la pantalla… Un cliente… No puede ser, este día tan maravilloso no tiene que torcerse. Resignado, contesté (por respeto al cliente sólo pondré la conversación por mi parte).

  • ¿Diga?
  • CLIENTE…
  • ¡Hola! ¿Qué tal va todo?
  • CLIENTE…
  • No, no te preocupes. Ya, ya sé que sabes que voy muy liado, pero no te preocupes que busco un hueco y te hago el trabajo lo antes posible.
  • CLIENTE…
  • De verdad, que no tengas apuro, que sé que lo entiendes.
  • CLIENTE…
  • Vale, te llamo cuando lo tenga terminado.

Sí, era cierto. Fue una llamada estupenda. Un nuevo trabajo que hacer y, además, el cliente entendió las fechas en las que se lo podría entregar. Incluso hablamos del precio (aunque lo he omitido por prudencia) y no hubo ningún problema. El día no podía ser más perfecto, aunque le faltaba quitarme un poco de estrés, así que decidí tomarme el día con calma y pararme a tomar algo antes de subir y ponerme de nuevo ante el ordenador para ordenar mis maravillosas ideas.

Tras disfrutar de un rico almuerzo y con la ilusión de un niño en el día de su Comunión, abrí la puerta de casa y me senté delante del ordenador para dar rienda suelta a mi imaginación.

Sin embargo…

Algo pasaba…

No podía ser…

Pero era verdad…

De pronto algo me aturdió y comencé a ver borroso…

el sueño de un community manager

No podía ser, ¡¡¡nooooo!!!

Me había quedado dormido delante del ordenador. Claro, la noche anterior me dieron las tantas pensando en unos trabajos que tengo que entregar y me falta tiempo. Y lo peor de todo es que no tengo ni idea de que escribir hoy en las Redes Sociales y los blogs de los clientes. Así no hay quien pegue ojo por la noche.

Fíjate, por un momento soñé que las ideas para las Redes Sociales y los blogs me bullían y no tenía tiempo ni de ordenarlas. Incluso me imaginé que mi padre sabía a qué me dedicaba a parte de estar todo el día jugando en las Redes Sociales. ¡¡¡Y hasta me salía un nuevo trabajo sin problemas con las fechas ni con el dinero!!!

Qué iluso soy, ha sido el sueño de un Community Manager…

Ya sabéis que todos los Community Managers soñamos con no enfrentarnos a un folio en blanco (símbolo del ordenador), a que nuestros padres sepan a qué nos dedicamos, que la gente no piense que estamos todo el día jugando en las Redes Sociales o que los clientes piensen en serio en nuestro trabajo y no pretendan que lo sepamos todo, que lo hagamos para “ayer” y que no cobremos por nuestro trabajo.

Lo dicho, ha sido, simplemente, el sueño de un Community Manager.

Showing 2 comments
  • Sonia
    Responder

    Los sueños a menudo se hacen realidad

    • Manuel López-Fando Arias
      Responder

      Eso es lo más bonito, Sonia, que siempre nos queda el pensamiento de que el sueño se haga realidad… Quería hacer un divertido juego con nuestros sueños, con algunas de las críticas que soportamos a diario… Gracias por tu comentario.

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